jueves, 21 de octubre de 2010

Lo último sobre la salud de los huesos: Nattolin Osteo







El deterioro paulatino del hueso afecta en mayor medida a las mujeres y suele comenzar cuando éstas han superado la edad fértil, va afectando poco a poco al esqueleto de manera silenciosa, sin dar señal aparente de aviso, hasta que de pronto, y casi siempre en una edad ya madura, éste hace “crac” de forma inesperada y se rompe por sitios tan graves como la cadera o la columna vertebral. Un problema del que hoy en día nuestras madres hablan con frecuencia e intentan afrontar consumiendo alimentos ricos en calcio, paseando bajo el sol y haciéndose cada dos años pruebas de la densidad de los huesos.






La importancia del binomio K2-D

Estamos acostumbrados a escuchar que el calcio es fundamental para mantener unos huesos sanos y fuertes, y es tajantemente cierto, pues el calcio es la materia prima fundamental de la que se componen.

Sin embargo, para el óptimo aprovechamiento del calcio son esenciales las vitaminas K y D, sin las cuales el calcio no puede depositarse en los huesos. Cuanto más eficaz sea el proceso de fijación del calcio en los huesos mayor será su densidad y por lo tanto mayor su dureza y resistencia, y mejor será también su estado a la hora de afrontar posibles problemas óseos derivados de la edad.

Recientes estudios revelan la importancia de un tipo de vitamina K, la vitamina K2 y más concretamente su variante química, la menaquinona-7, por su acción especialmente beneficiosa en el mantenimiento de una estructura ósea sana y para el cuidado preventivo de los huesos.

Relevancia de la vitamina K2

Desde siempre, la comunidad científica se ha preguntado porqué ciertas poblaciones de países asiáticos llegan a edades tan avanzadas como otros pobladores de la cuenca mediterránea, por ejemplo, pero con una salud ósea y cardiovascular mucho mayor. Durante años se han barajado razones relativas a diversi-dades genéticas entre las distintas razas; sin embargo, diversos estudios han venido a demostrar que las razones tienen que ver mucho más con la alimentación que con la raza. La clave está en la acción fisio-lógica que las menaquinonas (nombre científico del grupo de vitaminas K2) ejercen sobre el organismo.

La vitamina K2 no está contenida en los alimentos en su estado natural, es una bacteria la que se encarga de transformar la vitamina K1 en vitamina K2, proceso que sucede en nuestro intestino aunque en cantidades casi insignificantes.

Sin embargo, la población japonesa, muy acostumbrada a comer un alimento a base de yemas de soja fermentada llamado natto, ingiere con asiduidad grandes cantidades de vitamina K2. El natto, que se obtiene de la fermentación del poroto de la soja, es un alimento que en Japón se consume desde tiempos remotos, y resulta ser, con diferencia, la mayor fuente alimenticia de vitamina K2 que existe.

Recientes estudios realizados a este respecto demuestran que la vitamina K2, y más concretamente su variante química la menaquinona-7, es la responsable del buen estado de la masa ósea de los japoneses y de su menor incidencia en problemas óseos y cardiovasculares a pesar de su avanzada edad, gracias al cotidiano consumo de natto. Una prueba de ello es que japonesesque residen durante muchos años y envejecen en otros países donde no se consume natto padecen los mismos problemas óseos y cardiovasculares que sus poblaciones anfitrionas.

La vitamina K2 es pues un nutriente esencial que juega un papel fundamental en el metabolismo del calcio y cuya presencia en el organismo en cantidades adecuadas contribuye al mejor estado de la masa ósea y por lo tanto al buen desarrollo del hueso y el cuidado de la salud ósea y cardiovascular.
FUENTE: Salus Floradix España, S.L.

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